Son políticos en tiempo de generación 2.0. Opositores. Tanto incomodan al mandatario criollo que han pasado a convertirse en objetivos del oficialismo. Tienen la efervescencia de los nuevos años. Esta es una mirada a los diputados que –mientras agitan la bandera venezolana– parecen tener la certeza de un mejor país a la vuelta de la esquina…
¿Por qué resultan tan incómodos para el gobierno el combo de diputados conformado por Freddy Guevara, Miguel Pizarro, Juan Requesens, José Manuel Olivares y Juan Andrés Mejía?
Todos ellos, nacidos entre 1985 y 1989, están al frente de las manifestaciones venezolanas en contra de Nicolás Maduro.
En el plano de la política, se han transformado, junto con otros asambleístas jóvenes como Armando Armas, en las caras más visibles del descontento nacional.
“Hay que admirar el esfuerzo de esos diputados, sobre todo de esa nueva camada de parlamentarios que han expuesto sus vidas en las calles”.
Así de claro lo tiene Antonio Ledezma, un veterano de vieja guardia a quien Nicolás Maduro encerró en 2015 en los calabozos del Sebin, en pleno ejercicio de su condición como alcalde metropolitano de Caracas. Se le involucró, sin comprobación alguna, en un intento de golpe de Estado.
Ledezma, abogado de profesión, había recibido, sin embargo, el beneficio de casa por cárcel. A pesar de ello, fue encerrado nuevamente el primero de agosto de 2017, luego que diera a conocer su punto de vista sobre el talante democrático del régimen, a través de las redes sociales.
Tres días después de ese pronunciamiento, Ledezma fue retornado a su residencia, donde ahora se encuentra.
Pero, no todos los políticos –ni siquiera de mediana experiencia– reconocen que estos jóvenes diputados han hecho un reclamo enérgico en demanda de los principios más genuinos de la democracia. Mucho menos lo ha admitido el Ejecutivo.
Basta escuchar la forma como Nicolás Maduro se refiere a Freddy Guevara en este video:
A disgusto de Maduro, ha nacido un nuevo liderazgo
Félix Ríos, sociólogo egresado de la UCAB y magíster del IESA en Gerencia Pública, admite que en el país se ha conformado un liderazgo político con características singulares en cuanto a que no nació de una vinculación previa a los partidos políticos.
“Son jóvenes líderes que, por ejemplo, vienen desarrollándose con alta visibilidad desde el año 2007, cuando encabezaron marchas y manifestaciones… y que han vivido un proceso de maduración hasta insertarse en estructuras de poder”, analiza Ríos, también presidente de la red de emprendimiento Opción Venezuela.
En ese sentido, menciona los casos de Miguel Pizarro, Freddy Guevera, David Smolansky y José Manuel Olivares, entre otros. Eso, del lado opositor. En cuanto al oficialismo, destaca a Héctor Rodríguez, quien en la actualidad ejerce funciones de gobierno.
“Lo que hace que sea un fenómeno político llamativo es la capacidad de no sentirse contaminados con quienes sí son vistos responsables de aquello que se critica como la tragedia venezolana y que desencadenó la llamada revolución bolivariana”, indica este sociólogo, autor del blog La cosa es emprender:
Pero, los diputados no son perfectos
Voces de análisis político, ligadas directamente con la Asamblea Nacional, señalan que “no todos los diputados jóvenes tienen el mismo nivel de formación, aunque a decir verdad esa diversidad constituye un rasgo generalizado de la dirigencia del país”.
No pocos de los legisladores venezolanos –más allá de cualquier afiliación partidista– llegaron a la arena parlamentaria, algunos por convicción y otros empujados por las circunstancias.
A los de ahora, se les acusa de haber trasladado la condición de dirigente estudiantil que tuvieron hasta hace poco al liderazgo diferenciador que exige la política.
“Hay circunstancias en que la gente se ve forzada a ocupar la primera fila”, acusa un funcionario de la Asamblea Nacional que elige hablar desde el anonimato.
En el caso de Freddy Guevara, diputado de Voluntad Popular y primer vicepresidente del organismo parlamentario, indica que “tiene ganas y voluntarismo, pero me parece que es temeraria la manera como asume la política”.
“Aveces no mide las consecuencias de lo que hace y lo que dice. Suele creer que lo que dice ocurre y eso no forzosamente es así”.
Aún así, Guevara –comunicador social, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello– ha aglutinado el descontento de la mayoría opositora y sus palabras, que recogen el sinsabor del pueblo, han erosionado el ánimo del mandatario venezolano.
Juan Requesens es visto como el diputado más vulnerado físicamente por la fuerza pública. También por los grupos paramilitares que funcionan, muchos de ellos, bajo la etiqueta de colectivos.
Miembro del partido Primero Justicia –el mismo de Henrique Capriles– se le imputa “una emocionalidad que a veces lo coloca en desventaja para la realización del trabajo estratégico”.
Sin embargo, aseguran que el discurso emotivo pronunciado en la cámara a principio de junio cuando fue golpeado por la Guardia Nacional (GN), tuvo la aceptación unánime de la sesión.
Hace dos meses, Requesens fue lanzado a una alcantarilla en una acción de castigo infringida por la GN cuando el diputado acompañaba una protesta en la autopista Francisco Fajardo.
Luego, al hablar en la AN recordó cuando en Venezuela, según sus palabras, existía integridad militar y ejemplificó con el caso de su abuelo, un militar retirado de quien el joven Requesens tiene las mejores evocaciones sobre el honor castrense. Contrario a lo que dice haber vivido en la Venezuela de Nicolás Maduro.
También está el caso de Miguel Pizarro. Con influencia en Petare y zonas populares, está valorado más en sus fortalezas que en las debilidades.
“Pizarro se pierde de vista en todos los sentidos, es un tipo con unas ideas muy consistentes y puede hablar claro de las fragilidades de la oposición”, opina una analista consultada de la AN.
Otro punto a su favor es su disciplina, algo que parece haberse perdido en la política que se ejerce hoy en el país.
A Pizarro se le adjudica un rasgo ético que mencionaba en el pasado el intelectual y político Arístides Calvani, ya fallecido.
Calvani, un venezolano comprometido con la paz, aseguraba que “en su partido Copei las cosas se aprobaban por mayoría y se ejecutaban por unanimidad”.
“Miguel Pizarro tiene esa norma, puede disentir en privado, pero una vez que la mayoría decide una estrategia debe ser ejecutada por unanimidad. Yo lo he visto aportar sus ideas y aunque no se aprueben él es capaz de asumir los costos de la decisiones si se toman en consenso”.
En cambio, entre los nuevos diputados, algunos “juegan mucho al calculo, lo cual es una de las mayores debilidades que hay”.
Algo parecido expresó Antonio Ledezma en el video que le valió el retorno al calabozo. Ese día manifestó que una de las fallas opositoras es el temor a hablar con claridad a los ciudadanos.
“Pizarro es franco y no adorna la realidad“, dice la analista: “A pesar de que no alcanza los 30 años, para mí tiene las fortalezas de un gran líder político, dice cosas duras y la gente no se las toma a mal. Eso es autoridad”.
“José Manuel Olivares tiene la tentación de la gradería”, dice un vocero que no pocas veces lo ha escuchado en la sala de sesiones.
“Le gusta complacer a las masas y eso tiene que ver más con la dirigencia dirigida. Es decir, dirigentes que primero revisan lo que dicen las encuestas. Es un gran error. Si las gradas piden comerse a Maduro, entonces ese es el plan. Eso no puede ser así. Entiendo que las encuestas pueden usarse para ajustar el mensaje pero no para cambiarlo. La dirigencia tiene que partir de una estrategia, sin que la estrategia sea lo que indican las encuestas”.
Sin embargo, de Olivares destacan su capacidad de conciliación. Por eso, durante las marchas resulta siempre una opción cuando se trata de llegar a los cordones de la Guardia Nacional. Un hecho atribuido solo a valientes y comprometidos.
De los cinco, probablemente sea Juan Andrés Mejía el menos eufórico.“Tiene una gran habilidad organizativa.
“Mejía estuvo en la organización del plebiscito, junto con el diputado Stalin González, y debemos saber que en este ámbito no solo hace falta quien de la pelea en la calle, o aquel que sea buen orador, en política es indispensable quien tenga el cerebro para organizar y eso lo tiene Juan Andrés”.
Se cotizan en Twitter
Del lado opositor, la Asamblea Nacional es realmente joven: Freddy Guevara (3 de abril de 1986), tiene 31 años; Miguel Pizarro (17 de febrero de 1988), tiene 29 años; Juan Requesens (17 de marzo de 1989), tiene 28 años; José Manuel Olivares (19 de agosto de 1985), en dos semanas cumple 32 años, y Juan Andrés Mejía (30 de mayo de 1986), tiene 31 años.
Mientras que del lado oficialista, la cantidad de diputados jóvenes es más baja. Uno de ellos es Héctor Rodríguez (26 de marzo de 1982). Con 35 años, representaría por el Psuv la figura más mediática de los asambleistas rojos nacientes. A pesar de tener de su lado el músculo comunicacional del gobierno, su ranking en las redes no supera los niveles de algunos de sus contrincantes, como se observa a continuación:
También en Instagram
Aquí Freddy Guevara ostenta el primer lugar. En esta red social, el líder opositor da cuenta, como el resto de los parlamentarios, de su forma de pensar. También anuncia las estrategias políticas. En el plano virtual, los números de Instagram revelarían la efectividad que han tenido…
La antipolítica ha afectado al gobierno
En su maestría del IESA, el sociólogo Félix Ríos trabajó las dos caras de la antipolítica venezolana. Es decir, de cómo ninguno de los dos sectores, oficialismo y oposición, se reconocen entre sí.
Como quiera que sea, el gobierno parece tener un compromiso mayor por cuanto en su intención de no aceptar al otro, ha fallado en su idea, dice Ríos, de “darle poder al pueblo, de empoderamiento, de la toma de decisiones y esto es por lo que sectores bajos de la población se han desmarcado de la propuesta política oficial. Aunque era un proceso reivindicador vive un gran desgaste“.
El gobierno va contra el líder de la manada
El rechazo de Maduro a los parlamentarios es evaluado como su reconocimiento de estar frente a “los mejores“. Aunque no lo acepte públicamente. “Estos muchachos opositores son la cara de la Asamblea y han logrado la identificación con la juventud y con quienes no son jóvenes. Eso es liderazgo”, dicen los analistas.
Mencionan, por otro lado, el ingrediente biológico: “La juventud es la más incendiaria y entonces qué hacen los cazadores, matan al líder de la manada para que el resto entre en desbandada”.
Pero, en el nuevo liderazgo planteado por la oposición joven no solo hay una cabeza, de ahí que la labor de aniquilar al líder no resulte sencilla.
De los enfrentamientos violentos recientes se menciona la actitud aguerrida que, dicen, tuvo el diputado Armando Armas cuando fue asaltada la Asamblea Nacional por grupos irregulares y de la GN.
A Armas, también se le concede el atributo de un discurso estructurado.
Aún en medio de las lesiones sufridas durante la toma de la AN, donde el diputado Américo de Grazzia intermedió para salvarlo del peligro, Armas no se amilanó y le salió al paso a los alzados.
Con esta acción, habría ratificado lo que tanto han puesto en evidencia sus colegas del parlamento, que la naciente generación de diputados opositores lleva en las venas la democracia.









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