El modus operandi de estos estafadores de las redes se basa en captar a un vendedor o comprador y hacerle una oferta atractiva que no pueda rechazar

Los mercados electrónicos se encuentran en su mayor auge, la facilidad de encontrar lo que buscas, nuevo o usado, a precios más bajos y accesibles e impulsados por las redes sociales se han convertido en una ventana abierta para los estafadores, quienes se han reinventado atrapando incautos valiéndose de la ambición del usuario por hacer un “buen negocio”


Los llamados “Mercadobooks” (grupos de ventas, trueques y garajes virtuales) han invadido las redes como el Facebook y el Instagram, creando comunidades de miles de usuarios que interactúan entre sí y ofrecen sus productos a la venta, lo que con la alta visibilidad que brinda la red acelera el proceso de venta.
El modus operandi de estos estafadores de las redes se basa en captar a un vendedor o comprador y hacerle una oferta atractiva que no pueda rechazar. En el caso de los que ofrecen un producto normalmente no aceptan efectivo, de inmediato dan su número de cuenta bancaria para la transferencia y una vez que constata el pago, desaparece.
Este fue el caso de Diego Arrieche, quien creyó haber comprado un decodificador de televisión por suscripción en 270 mil bolívares y una vez efectuado el pago no supo más del vendedor, este lo bloqueó en el Facebook y el Whatsapp.
Con todos los datos del receptor de la transferencia procedió a levantar una denuncia ante el CICPC y aún espera por la respuesta.
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José Jaramillo vivió lo mismo, su trago amargopasó por comprar un viaje a una dama que publicó los servicios a nombre de una agencia de viajes falsa. La transferencia la realizó hacia una cuenta personal cuyo titular era su supuesto jefe, quien por el número de cédula fue investigado a través de la página del Consejo Nacional Electoral resultó residir en el estado Portuguesa.
Allí constató sus terribles sospechas, había sido victima de una estafa, pues la persona que contactó supuestamente residía en el Zulia. Indagando entre las redes logró encontrar otros datos que le dieron indicios de que era un perfil falso.
Solo le quedan las imágenes del perfil de la mujer de la que hasta el momento solo conoce su nombre, lo que más llama la atención es que era una mujer muy bella, las imágenes la resaltan como voluptuosa y sensual, lo que marca un nuevo punto, captan incautos a través de la belleza.
Jaramillo posterior a efectuar la denuncia ante los organismos policiales pidió ayuda a través de las redes para lograr localizar a la estafadora, sin obtener mayores resultados.
El problema radica precisamente en lo vulnerable de la seguridad del sistema. Una vez acordadocon el vendedor o comprador estos hacen uso de otras plataformas electrónicas como el Whatsappy las bancas en línea para recibir el pago. Plataformas que sirven solo para vincular pero no ofrecen mayor seguridad.
redes socialesGabriel Salazar, otro usuario de la red, se confió de unas capturas que recibió por el pago de un teléfono, las que luego de la entrega nunca se hicieron efectivas y posteriormente logró constatar que los datos de las imágenes fueron adulterados.
Otra forma de operar es ofrecer productos por muy bajo costo que al momento de ofertarse se vende como pan caliente, resultando estar defectuoso o en el mal estado y el comprador solo se da cuenta después de haber pagado. De tal manera que al buscar al vendedor para reclamar ya ha desaparecido. Los estafadores suelen usar perfiles falsos para cometer sus fechorías y una vez llevada a cabo lo cierran. Así mismo utilizan cuentas bancarias inactivas y teléfonos robados. Atento a todo lo que compre en las redes.
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