El “nuevo” plan de estudio que se implementará en los liceos del país desde el próximo octubre, viene a demostrar lo que los expertos afirmaban desde hacía meses: el antiguo currículo escolar era un fracaso producto de las “improvisaciones” del Ejecutivo en materia educativa. Sin embargo, este nuevo sistema anunciado por el ministro Elías Jaua no parece ser la solución para una estructura en decadencia.
Y es que desde el momento en que el Gobierno de Nicolás Maduro anunció el cambio del currículo escolar, por un modelo cuyo contenido tenía un claro sesgo ideológico y con una nueva visión transdisciplinaria, que prácticamente eliminaba asignaturas básicas como biología, química y física, los entendidos en la Sur de Maracay en peligro ante posible desbordamiento del Lago Los Tacariguas
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Entonces, se mostraba un plan de estudio inspirado en el “Plan de la Patria 2013-2019”, diseñado por el expresidente Hugo Chávez, donde se plantea la “transmisión de valores socialistas” como una de las finalidades de la educación, contrastando con lo establecido en el artículo 102 de la Constitución que dicta que “la educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento”.
El mencionado currículo escolar contenía 11 áreas disciplinarias donde solo tres eran enfocados a una formación científica.
“Esto fue producto de la improvisación. Primero se implementó un plan de estudio, producto de la famosa consulta nacional por la calidad educativa, que se puso en marcha luego de que el gobierno dijo que lo había evaluado con expertos e impartido con ensayos pilotos en cincuenta y tantos liceo, de los que nunca se conocieron los resultado, y ahora de pronto deciden, al final del pasado año escolar, cambiarlo nuevamente”, relata el profesor y doctor en educación Tulio Ramírez.
Destaca que, aunque el pasado modelo educativo fue bastante criticado por todo lo antes mencionado, el titular de la cartera de Educación decidió echar para atrás el plan de estudio de la misma forma en que fue implementado. Es decir, sin una evaluación previa o una declaración pública en la que se expongan las razones por las que se tomó esta decisión.
Aunque lo que sí hizo Jaua con el anuncio fue “sorprender” a la comunidad educativa por la similitud del actual currículo con el que se venía implementando hace un par de años atrás, agrega Ramírez.
¿Qué tendrá el nuevo plan de estudio?
El ministro indicó el pasado miércoles que los estudiantes de primero y segundo año de bachillerato tendrán un total de 44 horas académicas y que los de tercero a quinto año, 46.
Los cinco niveles recibirán formación en las áreas de conocimiento de Castellano, Inglés y otras Lenguas Extranjeras; Matemáticas; Educación Física; Geografía, Historia y Ciudadanía; Orientación y Convivencia; y Participación en Grupos de Creación y Producción.
Mientras Arte y Patrimonio y Ciencias Naturales se impartirán a primero y segundo año; al tiempo que Física, Química y Biología serán para los niveles de tercero a quinto año. Este último igualmente recibirá formación en Ciencias de la Tierra.
Formación para la Soberanía Nacional, lo que anteriormente se conocía comoInstrucción Premilitar, se dictará a los niveles diversificado de bachillerato.
De acuerdo con Jaua, la adecuación curricular obedece a los resultados de la Consulta Nacional por la Calidad Educativa, que se efectuó en todo el país en 2014, así como a los planteamientos de académicos, docentes y estudiantes.
“Queremos anunciar que tras seis meses de discusión, de revisión, de rectificación, de las críticas, las autocríticas de sectores de la opinión pública, sectores interesados en la educación venezolana, pero fundamentalmente de las bases del sector educativo, del sistema público nacional de los estudiantes, de las familias, de los profesores, de los docentes, hemos hecho una adecuación al plan de estudio“, dijo desde el liceo Andrés Bello, en Caracas, donde ofreció una rueda de prensa.
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Explicó que como parte de la discusión, por instrucciones del presidente Nicolás Maduro, comenzó el pasado enero otro proceso de debate del que surgió la necesidad de unificar el plan de estudio.
Además, aseguró que los profesores recibirán, a partir del próximo 18 de septiembre, talleres de inducción y orientación sobre el nuevo plan, que será publicado en Gaceta Oficial próximamente.
Sin embargo, ante la rectificación a la que tuvo que recurrir el Ejecutivo luego del “invento” realizado en el sistema educativo, el director de la fundación Redes y presidente del Colegio de Profesores de Táchira, Javier Tarazona, subraya que “no hay un nuevo plan de estudio” sino que “estamos al frente de una aguda improvisación”.
“La torta que ha puesto el gobierno es que contradice la propia Constitución porque quienes dirigen la educación no tiene meritocracia para hacerlo. Jaua no tiene ni la menor idea de lo que debe llevar la educación del país porque no es docente”, recalca.
Sin un plan para salir de los problemas
Improvisado o no, lo cierto es que, a voz de los expertos, el nuevo currículo escolar no pareciera estar diseñado para mejorar los grandes problemas que mantiene el sistema educativo venezolano.
“Los problemas van a continuar en el bachillerato. Este currículo no resolverá los problemas del déficit de profesores que es el más sustantivo que tenemos en la educación media venezolana”, aclara Ramírez.
Se basa en que para materias como matemática, física y química egresan anualmente un promedio de 30 profesores, mientras el país necesita por lo menos cuatro mil de estos profesionales.
“Es decir, al ritmo de graduación de profesores en estas áreas, pasarán muchas generaciones para poder subsanar este déficit. Cosa que se agrava con la migración que sufre Venezuela, en la que muchos profesionales de la docencia han escogido la vía de Maiquetía para alejarse de todas las penurias que pasan aquí”,añade.
Las palabras del educador recuerdan a las cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Banco Mundial que revelaron que solo para el 2015 habían salido del país al menos 655 mil personas.
Asimismo, el pasado junio la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) aseguraron que hubo un aumento de 8.828% en el número de solicitudes de asilo por parte de venezolanos entre 2012 y 2016. Acnur contó en 2012 a 505 venezolanos que habían aplicado a esta figura, mientras que en 2016 el número superó los 34 mil.
Pero este es solo uno de los tantos problemas de un sistema educativo que, además, enfrenta un serio problema de deserción estudiantil.
“Desde la fundación Redes hemos visto como la deserción escolar de la educación media en los estados fronterizos ha aumentado hasta superar el 70%. Los colegios en las fronteras están vacíos”, alega Tarazona.
A su juicio, esto responde al deterioro del ejercicio de la profesión docente y a la educación como instrumento formador de la ciudadanía.
Otra de las grandes coyunturas que sufre la educación nacional es la falta de dotaciones para el estudio científico en las escuelas venezolanas, en las que abundan las imágenes alusivas al exmandatario Chávez y su sucesor, aunque “los niños no conocen los microscopios”.
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“Desde el 2007 hemos venido denunciando cómo la educación científica ha tenido una fractura en Venezuela. Aunque el Presidente diga que es necesario enseñar química, física y biología, hay dos cosas que no tenemos. No existe dotación ni laboratorios en los liceos para la enseñanza de esas materias y tampoco tenemos los profesores, por lo que estamos en este momento en una situación oscura en materia de educación científica”, agrega el director de Redes.
Educación como herramienta para formar ¿militantes?
Y es este, tal vez, el problema más grave que sufre el sistema educativo venezolano, el cual parece estar abocado para adoctrinar a ciudadanos dentro de una ideología política y no a formar profesionales.
“La educación para este modelo político tiene un papel muy específico que no tiene nada que ver con la formación de talento humano, sino con el adoctrinamiento para futuras cohesiones a un proyecto político”, sostiene Ramírez.
Explica que el país no ha avanzado nada en materia educativa y, por el contrario, ha retrocedido. “Los bachilleres van a salir a cada vez peor formados, inclusive esa práctica perversa de que en Venezuela hayan bachilleres que se gradúan sin ver física ni matemática porque no hay profesores, pero salen egresados porque promedian las calificaciones de materias en donde si han tenido profesor, está haciendo que nuestros jóvenes, sobre todo los de colegios públicos, sean prácticamente unos estudiantes muy precarios, sin herramienta alguna para ser exitoso en ninguna carrera universitaria”, advierte.
Por ello, agrega, estos académicos serán propensos al abandono por bajo rendimiento debido a la precaria formación que tuvo en bachillerato.
Para los expertos esta situación ocurre porque el gobierno se ha dedicado a utilizar a la educación como mecanismo de control y de adoctrinamiento, tal como fue establecido desde el Plan de la Patria 2013-2019, el cual asigna a la formación de los jóvenes la función de crear y fomentar los valores socialista.
De hecho, esta parece ser una de las funciones de la colección de libros Bicentario, de la cual el Gobierno de Maduro se jacta de entregar miles de ejemplares cada año.
“La colección Bicentenario termina siendo un panfleto del Ejecutivo para el adoctrinamiento y la ideologización”, recalca Tarazona.
Sostiene que estos ejemplares son el reflejo de un formato que busca imponer a Chávez como “el Dios”, cuando lo llaman “comandante supremo”, así como desplazar la posibilidad de una educación científica para el progreso social por una distribución de panfleto “que llenan de símbolos, retrasos e involución al país”.
Ante este escenario Tarazona puntualiza que la educación venezolana requiere de un proceso de revisión “urgente” que no se logrará bajo el régimen de Maduro.
“Por eso debemos salir de este sistema para encontrarnos con un proceso de transformación urgente y real en la educación que vaya más allá de la propaganda partidista y política del gobierno”, concluye.




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