Muchos nacionales del paĆ­s centroamericano consideran que los "venecos"  les quitan puestos de trabajo


Los ciudadanos panameños aprueban que se imponga visado a los venezolanos que quieran ingresar al país a partir del 1 de octubre próximo, mÔs agobiados por la situación interna que por lo que pasa en Venezuela, e incluso le dan poca importancia a la reciprocidad que anunció Caracas.

El presidente panameƱo, Juan Carlos Varela, anunció el martes que los venezolanos necesitarĆ”n "visa estampada" para ingresar a PanamĆ”, lo que implica que una solicitud serĆ” contestada probablemente en un mes, una vez pase los controles de las autoridades de seguridad, previo pago de 50 dólares.

En tanto, los 25.000 "chamos" que estÔn censados en PanamÔ con un estatus no permanente, tendrÔn la oportunidad de regularizar su situación, en un gesto de solidaridad manifestado por Varela, aunque su ministro de Seguridad, Alexis Bethancourt, advirtió hoy que "no todos" reunirÔn los requisitos y tendrÔn que "salir del país".


Otros 35.000 venezolanos tienen un estatus regular, muchos de ellos llegados al inicio del gobierno del fallecido presidente venezolano Hugo ChƔvez (1999-2013), con su familia, empresas y fortuna, quienes han invertido en este paƭs.

Estos suramericanos no serĆ”n molestados con este requisito, ni tampoco los que tengan visa estadounidense, canadiense, australiana o japonesa, aclaró la CancillerĆ­a panameƱa.

"Al fin hace algo bueno este cobarde", sentenció en un tuit el joven panameƱo JosĆ© Pineda sobre su presidente, mientras su compatriota Jeannette A. pregunta "¿Y quien querrĆ­a ir allĆ” ahora?" en un mensaje dirigido a Efe sobre el anuncio del canciller venezolano, Jorge Arreaza, de que obrarĆ” con "reciprocidad" ante la medida "antiintegracionista" de PanamĆ”.
Muchos panameños creen sinceramente que el país estÔ "invadido" por "venecos", porque "los ven por todas partes" y "les quitan trabajo", una percepción incentivada por políticos opositores y abogados que rechazan la política de apertura migratoria que tuvo la anterior administración de Ricardo Martinelli (2009-2014) y que Varela moderó por la presión ciudadana.

Pero los argumentos del gobernante pueden reforzar esta percepción porque "la ruptura del orden democrÔtico en Venezuela", según el mandatario, pone en riesgo "nuestra seguridad, nuestra economía y las fuentes de empleos" a raíz del masivo flujo migratorio de esa nación.


De cara al exterior, Venezuela acusó a Varela de seguir "órdenes" de Estados Unidos porque el endurecimiento de su política hacia Caracas se ha dado tras la reunión en abril pasado con el presidente Donald Trump y el anuncio de medidas migratorias se atisbó la semana pasada en plena visita del vicepresidente Mike Pence.

Y desde sectores políticos opositores panameños este miércoles se cuestionó la "utilidad" de la medida contra los venezolanos, los que se suponen "víctimas" de la "dictadura de NicolÔs Maduro".

A esta situación se suma que la aerolínea venezolana Santa BÔrbara (SBA Airlines) anunció que a partir del 1 de septiembre interrumpirÔ su ruta Caracas-PanamÔ por "reestructuración" de itinerario, mientras Copa Airlines se mantiene junto a Avior Airlines.

Probablemente una medida mƔs efectiva contra su colega Maduro de parte de Varela serƭa prohibirle el ingreso a PanamƔ a Ʃl y a todo su gobierno, o congelarle fondos a ese rƩgimen y a sus colaboradores si los tiene en el Centro Bancario Internacional, si se considera que estƔn cometiendo delitos de lesa humanidad.

Ya desde el pasado 1 de abril la embajada de PanamÔ en Venezuela no acepta pago de trÔmites consulares en moneda local, solo en dólares estadounidenses, y que sean depositados exclusivamente en la cuenta de la "Autoridad Marítima de PanamÔ, Sección Consular Caracas Venezuela" en el Banco Nacional de PanamÔ, según publicó en su pÔgina web.

Mientras tanto, la colonia venezolana en PanamÔ mantiene prudente silencio y se espera que en los 38 días restantes que les queda de ingreso "libre" se de un movimiento mayor de emigrantes de ese país, que solo tienen que portar su pasaporte vigente, boleto de avión de ida y vuelta y 500 dólares de solvencia.